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Parroquia San Eduardo
Diócesis San Carlos de Bariloche - Argentina
 

Centro Infantil

"Manitos Abiertas"

El Centro infantil del kilómetro 23 de la Avenida Bustillo, barrio Llanquihue, viene funcionando desde el año 2003.
Es un Centro que depende de Cáritas y que se sostiene gracias al aporte de algunas personas que lo apadrinan.
 
El objetivo del Centro es brindarle a los niños de 2 años y medio a 4 años contención afectiva, favorecer y estimular el desarrollo de sus potencialidades, a la vez de enseñarle hábitos de respeto e higiene. También tenemos catequesis, acorde a su edad, siguiendo el proceso de la Escuela de Fe.
 
Queremos acompañar a sus familias en su  educación y brindarles lo que necesiten para crecer sanos y ser felices. Los niños asisten al Centro de Lunes a Viernes de 14 a 16:30 hs.

 

"Con la sencillez de la semilla de mostaza"  (testimonios 2006)

Testimonio de la maestra

Desde hace cuatro años venimos trabajando en el Centro Infantil Manitos Abiertas y cada año nos fuimos proponiendo diferentes objetivos para mejorar su funcionamiento. Nuestro principal propósito como Centro Infantil, es que los nenes que concurren puedan disfrutar de una maravillosa experiencia que los enriquezca como personas. En el año 2006 el objetivo principal estuvo puesto en la catequesis. Nuestro mayor deseo desde las docentes y el sacerdote que nos asesora y acompaña, era brindarles a los niños, un encuentro personal con Jesús, que ellos pudieran experimentar su Amor y cercanía.
 
Comenzamos a buscar materiales porque ninguno tenía experiencia de catequesis con niños de dos, tres y cuatro años y Dios bendijo nuestro deseo y nos mandó una Catequista que ha dedicado gran parte de su vida a la catequesis del Buen Pastor. Ella vino al Centro Infantil nos dio una presentación que se llama “Pequeño Altar”. Los niños y docentes quedamos encantados. Fue suficiente para darnos cuenta que era lo que estábamos buscando.
 
Para mí, es una experiencia muy gratificante y enriquecedora personalmente y también a nivel profesional, me encanta y maravilla ver como Dios va entrando en las vidas de estos pequeñitos y se va haciendo su amigo y protector. Día a día me fui sorprendiendo al ver cómo a través de esta experiencia ellos pudieron descubrir que existe un Dios que los ama ilimitadamente.
 
El grupo de nenes viene de familias ateas, evangélicas y católicas no practicantes, para la gran mayoría era la primera vez que escuchaban hablar de Jesús, fue un gran desafío. Los chicos desde el primer momento, reconocieron que Jesús es el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas y rápidamente lo incorporaron en sus vidas. No fue así en las familias, algunas, ofrecieron resistencias. Igualmente Dios hizo su obra y es realmente muy emocionante ver cómo ellos oran con confianza y le presentan sus preocupaciones y alegrías al Buen Pastor.
 
Por otro lado no necesitan de muchos y grandes recursos para establecer comunicación con Jesús y con lo poco y sencillo de los materiales se sorprenden y comprenden misterios que quizás para los adultos son incomprensibles como la epíclesis por ejemplo. Para mí fue muy fuerte ver la necesidad de Dios que hay en los niños. Muchas veces cuando había problemas en las familias, venían y lo primero que querían era ir a la capilla a hablar con Jesús. Muchos nenes en sus oraciones pedían a Jesús que ayudara a sus papás que tomaban mucho vino o que protegiera a sus parientes con problemas de salud y es maravilloso escucharlos interceder por los bebés que vienen en camino, para que nada les falte.
 
A través de esta experiencia pude resignificar las Palabras de Jesús: "sean como niños para entrar al Reino de los Cielos". Creo que con su pureza y entrega tienen mucho que enseñarnos a los adultos.
 
 

Testimonio de la Catequista

Comenzamos la experiencia de trabajar con los criterios de la catequesis del Buen Pastor en abril del 2006. Yo había descubierto una imagen de la Virgen de Covadonga en un árbol de San Eduardo, muy significativa para los miembros de la Institución Teresiana a la que pertenezco.
 
Cuando conocí Villa Llanquihue reconocí la pequeñez de la semilla de mostaza: aquello capaz de crecer más allá de su propia naturaleza, capaz de “anidar pájaros”.
 
Una vez establecido el vinculo con los niños, empezamos con la presentación del altar y sus objetos; fue emocionante ver las caritas de asombro frente a las velas prendidas o la contemplaci´´on amorosa del crucifijo mientras decían “tiene los ojos abiertos porque esta vivo”.
 
Poco a poco esta semilla dio raíces y brotes: Juan Carlos y su esposa nos ayudan con un material hecho con precisión y afecto, Lidia con recursos, se sumaron personas al grupo de formación de catequistas, armamos en San Cayetano el primer atrio y se consiguió bibliografía para iniciar una biblioteca que sistematice los avances.
 
Algunos rasgos de este proyecto
 
Los materiales respetan los rasgos de identidad cultural de la comunidad en la que se inserta (los largos silencios, la sencillez de los ornamentos, la rusticidad de corrales).
 
Lo llevamos adelante con un fuerte espíritu de equipo al que todos están invitados
 
Lo sostenemos con entusiasmo y alegría  a pesar de la precariedad de formación, de personas, materiales y espacio físico.
 
Esta experiencia comprueba una vez más las certezas de Maria Montessori y Sofía Cavalletti acerca de la capacidad de aprendizaje y la profunda espiritualidad del niño peque?ñ, pero también da cuenta del profundo amor de Dios por lo pequeño.
 
 
 

 

Fotos del Centro Infantil y los chicos